He leído el blog de una amiga (tacho "amiga" y pongo "conocida") y me dieron ganas de escribir. Subir fotos. Manifestarme en la red, como alma en pena.
Han transcurrido un par de días malos, como si todo confabulara para hacerme perder la paciencia. A veces, cuando las cosas se complican en casa veo el trabajo como un escaparate para olvidar o resolver lo que sucede. Otras, veo mi casa como el escaparate del trabajo, pero esta vez no encuentro un lugar mejor que mi cama para esperar a que pase esta racha. El único que me ayuda al respecto es mi gato. Es increíble lo que una mascota es capaz de hacer y dejar ese pobre estatus para pasar a "amigo", "compañero" o "familiar". El gato me saluda por las mañanas, me trae regalos por las tardes (ligas para el cabello, palomillas, a veces cucarachas aunque sabe que las detesto), me acompaña siempre en el invernadero y duerme conmigo. Es amable a su manera.
Odio no poder hacer todo lo que quisiera. Ni siquiera me propongo objetivos tan difíciles en la semana y aún así soy incapaz de llevarlos a cabo. Voy a tener que hacer milagros para aprobar los propedéuticos del Bachillerato a Distancia al que me he inscrito.
El invernadero me da momentos de paz y tranquilidad. Mis plantas, mi gato y música ¿qué más puedo pedir? No quepo de pie porque no me alcanzó para suficiente plástico de invernadero, así que me siento sobre una caja volteada... pero qué más da. He pasado buenos ratos ahí. Al principio me decepcioné porque murieron varias especies, nada qué lamentar, pero ahora incluso una maceta de hierbabuena y otra de perejil van muy bien. No puedo pasar tanto tiempo como quisiera ahí. Hace un par de días llovió mucho y se estropeó una bandeja de Droseras Nidiformis por un goteo que no me había percatado. No he tenido tiempo de componerlas. Fueron las primeras plantas que reproduje por esqueje, pero sé que están bien, en un par de semanas se compondrán y en un mes habrán olvidado qué les pasó.
Han transcurrido un par de días malos, como si todo confabulara para hacerme perder la paciencia. A veces, cuando las cosas se complican en casa veo el trabajo como un escaparate para olvidar o resolver lo que sucede. Otras, veo mi casa como el escaparate del trabajo, pero esta vez no encuentro un lugar mejor que mi cama para esperar a que pase esta racha. El único que me ayuda al respecto es mi gato. Es increíble lo que una mascota es capaz de hacer y dejar ese pobre estatus para pasar a "amigo", "compañero" o "familiar". El gato me saluda por las mañanas, me trae regalos por las tardes (ligas para el cabello, palomillas, a veces cucarachas aunque sabe que las detesto), me acompaña siempre en el invernadero y duerme conmigo. Es amable a su manera.
Odio no poder hacer todo lo que quisiera. Ni siquiera me propongo objetivos tan difíciles en la semana y aún así soy incapaz de llevarlos a cabo. Voy a tener que hacer milagros para aprobar los propedéuticos del Bachillerato a Distancia al que me he inscrito.
El invernadero me da momentos de paz y tranquilidad. Mis plantas, mi gato y música ¿qué más puedo pedir? No quepo de pie porque no me alcanzó para suficiente plástico de invernadero, así que me siento sobre una caja volteada... pero qué más da. He pasado buenos ratos ahí. Al principio me decepcioné porque murieron varias especies, nada qué lamentar, pero ahora incluso una maceta de hierbabuena y otra de perejil van muy bien. No puedo pasar tanto tiempo como quisiera ahí. Hace un par de días llovió mucho y se estropeó una bandeja de Droseras Nidiformis por un goteo que no me había percatado. No he tenido tiempo de componerlas. Fueron las primeras plantas que reproduje por esqueje, pero sé que están bien, en un par de semanas se compondrán y en un mes habrán olvidado qué les pasó.


0 Partidarios o Mensajeros del Señor. Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada