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martes 16 de agosto de 2011

Hace un rato contestaba el mensaje de un amigo. Me lo habrá enviado hace una semana o dos y manifestaba su preocupación por mi inactividad en las redes sociales y porque no le había contestado el mensaje previo de hace... ¡dos meses!

Es increíble cómo vuela el tiempo (qué frase más trillada) cuando estoy sumergida en ¿problemas? ¿Quién no los tiene? ¿Por qué no sé manejarlos eficientemente y seguir con mi vida de vez en cuando? Desde hace mucho que no hago nada por mi, para mi. Mi cuarto es una jungla, no escribo, no leo mucho ¡ni siquiera me doy el tiempo para ponerme crema corporal! Como si todo fuera una carrera desaforada para sobrevivir, para demostrar que no me derrumbo, que sigo en pie.

Me cuesta mucho trabajo concentrarme en cualquier cosa. Ahora mismo tengo como quince pestañas abiertas. Escribo, veo Facebook, Twitter, Ticketmaster, mi correo, YouTube y Pijama Surf. El orden de mis prioridades es un desorden. Atiendo cualquier otra cosa antes de atenderme a mi misma o algo que me va a servir.


Bueno, lo anterior lo escribí hace un par de semanas y nunca lo terminé ni publiqué. Ultimamente soy incapaz de terminar algo.

Escucho Alleine Zu Zweit de Lacrimosa y me recuerda tantas cosas. Una relación tormentosa. Tiendo a lo tormentoso. Bautizo a la Opuntia diademata como "Tormentosa". Sí, claro que soy medio masoquista.

Pasé todo el día sacándole la vuelta a escribir. Trato de convencerme de que debo tomarlo como una terapia, el primer paso para recuperarme, para sentirme mejor, pero a la vez es enfrentar (y es a lo que tengo miedo).

Hoy me levanté tardísimo y me sentí algo culpable. Tantas cosas por hacer y yo durmiendo. Hace un par de semanas que no descansaba muy bien y estoy tomando un medicamento que debería ayudarme, supongo fue eso. La incomodidad aumentó cuando mi madre me preparó el desayuno y se sentó frente a mi, preguntándome qué comeríamos en la semana y qué haríamos con el pago de la renta y del teléfono. Estoy preocupada al respecto. Usé la tarjeta de crédito para solventar en dos ocasiones en recibo telefónico, una más para pagar la renta y otra para otra cosa. Deberé unos 6 mil más intereses. En realidad no podía hacer otra cosa y estoy pagando semanalmente una cantidad razonable por haber salido de la emergencia. Como el recibo telefónico está a punto de vencerse utilicé una vez más la tarjeta de crédito.

Tenía algo de dinero en efectivo, así que salí por las habituales compras semanales. (Me estoy forzando infinidades para terminar este post. No puede ser posible que hace un par de años escribiera páginas y páginas y ultimamente no pueda ni concentrarme en un solo párrafo. Pongo Faraway Vol. 2 de Apocalyptica. Recuerdo cuando iba al zoológico de Aragón con Lalo para ver a I. Bravo y pensé que era bueno hacer lo que te gusta, que puede ser divertido, que un día me gustaría ser como él) (Bien, terminé un par de asuntos pendientes en el Facebook de Verde y Voraz y envié correos pendientes. También acabo de ver el video de la pésima canción Hello de Dragonette. Fue pura curiosidad.) No tenía muchas ganas de salir y tuve sensación de vértigo en cuanto puse los pies en la banqueta. Caminé lentamente hasta el mercado. Compré croquetas para gato, grillos para la tarántula, charales para el ajolote, tortillas, pollo. Al llegar a las espinacas mi ánimo mejoró. El tendero siempre me hace la plática, sonriente. No es alguien que tenga muchas luces, pero es amable. Me bajó el kilo de brócoli de 10 a 8 pesos. Otro tendero también me hizo la plática. Debo aclarar que no soy una coqueta o algo parecido, solo procuro ser amable con quien se deja para que me de frutas y verduras de razonable calidad. Es pura estrategia. Entonces, el de las papas me preguntó si las quería grandes o medianas y yo respondí "Medianas, por favor. Ahora está tranquila la venta ¿verdad?" y él dijo "Pues sí, por las escuelas" y después "Ora le tocó venir sola, güera" una mezcla de pregunta y afirmación sin ánimo de albur, opino yo. Pura curiosidad, porque habitualmente iba con Eduardo.

Llevo dos horas en este post y solo escribí dos párrafos. No puedo concentrarme. No puedo hacer nada. Qué fraude. Cuántos fantasmas.

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martes 16 de agosto de 2011

Hace un rato contestaba el mensaje de un amigo. Me lo habrá enviado hace una semana o dos y manifestaba su preocupación por mi inactividad en las redes sociales y porque no le había contestado el mensaje previo de hace... ¡dos meses!

Es increíble cómo vuela el tiempo (qué frase más trillada) cuando estoy sumergida en ¿problemas? ¿Quién no los tiene? ¿Por qué no sé manejarlos eficientemente y seguir con mi vida de vez en cuando? Desde hace mucho que no hago nada por mi, para mi. Mi cuarto es una jungla, no escribo, no leo mucho ¡ni siquiera me doy el tiempo para ponerme crema corporal! Como si todo fuera una carrera desaforada para sobrevivir, para demostrar que no me derrumbo, que sigo en pie.

Me cuesta mucho trabajo concentrarme en cualquier cosa. Ahora mismo tengo como quince pestañas abiertas. Escribo, veo Facebook, Twitter, Ticketmaster, mi correo, YouTube y Pijama Surf. El orden de mis prioridades es un desorden. Atiendo cualquier otra cosa antes de atenderme a mi misma o algo que me va a servir.


Bueno, lo anterior lo escribí hace un par de semanas y nunca lo terminé ni publiqué. Ultimamente soy incapaz de terminar algo.

Escucho Alleine Zu Zweit de Lacrimosa y me recuerda tantas cosas. Una relación tormentosa. Tiendo a lo tormentoso. Bautizo a la Opuntia diademata como "Tormentosa". Sí, claro que soy medio masoquista.

Pasé todo el día sacándole la vuelta a escribir. Trato de convencerme de que debo tomarlo como una terapia, el primer paso para recuperarme, para sentirme mejor, pero a la vez es enfrentar (y es a lo que tengo miedo).

Hoy me levanté tardísimo y me sentí algo culpable. Tantas cosas por hacer y yo durmiendo. Hace un par de semanas que no descansaba muy bien y estoy tomando un medicamento que debería ayudarme, supongo fue eso. La incomodidad aumentó cuando mi madre me preparó el desayuno y se sentó frente a mi, preguntándome qué comeríamos en la semana y qué haríamos con el pago de la renta y del teléfono. Estoy preocupada al respecto. Usé la tarjeta de crédito para solventar en dos ocasiones en recibo telefónico, una más para pagar la renta y otra para otra cosa. Deberé unos 6 mil más intereses. En realidad no podía hacer otra cosa y estoy pagando semanalmente una cantidad razonable por haber salido de la emergencia. Como el recibo telefónico está a punto de vencerse utilicé una vez más la tarjeta de crédito.

Tenía algo de dinero en efectivo, así que salí por las habituales compras semanales. (Me estoy forzando infinidades para terminar este post. No puede ser posible que hace un par de años escribiera páginas y páginas y ultimamente no pueda ni concentrarme en un solo párrafo. Pongo Faraway Vol. 2 de Apocalyptica. Recuerdo cuando iba al zoológico de Aragón con Lalo para ver a I. Bravo y pensé que era bueno hacer lo que te gusta, que puede ser divertido, que un día me gustaría ser como él) (Bien, terminé un par de asuntos pendientes en el Facebook de Verde y Voraz y envié correos pendientes. También acabo de ver el video de la pésima canción Hello de Dragonette. Fue pura curiosidad.) No tenía muchas ganas de salir y tuve sensación de vértigo en cuanto puse los pies en la banqueta. Caminé lentamente hasta el mercado. Compré croquetas para gato, grillos para la tarántula, charales para el ajolote, tortillas, pollo. Al llegar a las espinacas mi ánimo mejoró. El tendero siempre me hace la plática, sonriente. No es alguien que tenga muchas luces, pero es amable. Me bajó el kilo de brócoli de 10 a 8 pesos. Otro tendero también me hizo la plática. Debo aclarar que no soy una coqueta o algo parecido, solo procuro ser amable con quien se deja para que me de frutas y verduras de razonable calidad. Es pura estrategia. Entonces, el de las papas me preguntó si las quería grandes o medianas y yo respondí "Medianas, por favor. Ahora está tranquila la venta ¿verdad?" y él dijo "Pues sí, por las escuelas" y después "Ora le tocó venir sola, güera" una mezcla de pregunta y afirmación sin ánimo de albur, opino yo. Pura curiosidad, porque habitualmente iba con Eduardo.

Llevo dos horas en este post y solo escribí dos párrafos. No puedo concentrarme. No puedo hacer nada. Qué fraude. Cuántos fantasmas.
 
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